Imagino que programar anualmente es todo un reto para el profesorado...quienes tienen a su alcance la posibilidad de crear un documento que relacione los aprendizajes de los menores, profesores, ámbito y contexto educativo, etc...
Poniéndome en su piel y después de haber leído el artículo, a pesar de que parece fácil, supongo que las mayores dificultades las podemos encontrar en nosotros mismos...y esa administración para quienes decimos que hacemos las cosas. Tener claro ese enfoque sobre para quién programamos, resulta más evidente que en muchas ocasiones esto, no sucede. ¿Tenemos realmente falta de autonomía? ¿O creemos que no la tenemos por cómo se desarrolla el sistema educativo?
Hay una frase "La falta de autonomía se produce cuando la Planificación del centro se fundamenta y desarrolla en torno a conceptos estáticos de organización...haciéndola dependiente de la legislación". Estoy completamente de acuerdo, necesitamos planificar desde el inicio, a través de lo que se llama la autonomía construida y la autonomía por decreto.
Una buena planificación puede ofrecer y asegurar una buena implementación de la educación. Para llevar a cabo esta planificación tendremos en cuenta las autonomías pedagógicas (que incluyen el proyecto educativo, el curricular, la PTA, la programación didáctica,...) y la autonomía de gestión. Se trata de organizar un contenido de aprendizaje, que pueda ser enseñado, a través de los distintos tipos de aprendizajes (previos, esperados, ....) una evaluación continua que permita evaluarnos, y poder corregir a tiempo algunos posibles cambios que se puedan corregir.
Creo que es importante la implantación de criterios de evaluación de seguimiento, quizá trimestral, que permitan la puesta en común de algunos planteamientos y ver qué otras alternativas, sugerencias, pueden sucederse. Esto no quiere decir que no esté planificado, pero creo que hay dejar un claro espacio a la innovación y creación de nuevas propuestas de cambio, cuando lo planificado no ha obtenido el resultado que esperábamos.
Estoy de acuerdo en que los ámbitos del área de gestión y de coordinación pedagógica estén relacionados y se trabaje en unión a ellos.
La PGA, ofrece, como bien dices, ha de estar basada en la planificación. Es vinculante para todos y todas las personas implicadas en la educación. La flexibilidad y apertura me parecen muy importantes, muchas veces olvidamos que los documentos son movibles, no son elementos físicos que no puedan adquirir otro formato....quizá se necesita innovar en este aspecto. Si queremos que sea participativa que ofrezca pautas de colaboración con distintos grupos,...necesitamos más implicación y a la vez, mayor reflexión. Para dar mayor volumen a la voz de quienes menos participan y en ocasiones son los mayores interesados.Provengo de un contexto educativo no formal, donde la planificación anual está programada en la memoria y proyecto de Centro. A pesar de no disponer de una planificación, que quizá sería necesaria, si disponemos de un sistema de calidad con el cual vamos observando si los procesos se cumplen o no. Y qué mejoras sería importante adecuar.
En nuestro contexto evaluamos en las reuniones semanales cómo hemos ido avanzando con cada persona. Somos tutoras de cada mujer y menor que ingresa. También desarrollamos actividades y propuestas educativas...algunas más formales (como actividades de lectoescritura) y otras desde lo no formal (como la coeducación).
Realmente necesitamos aprender a planificar...porque hoy en día en muy pocas ocasiones se tiene en cuenta una buena estructuración de contenidos, participación de equipos (no solo siendo la dirección, sino teniendo en cuenta a toda la comunidad educativa, el entorno), evaluable...hacer autocrítica y hacerse preguntas sobre cómo se está trabajando y qué se quiere conseguir. Teniendo quizá, un sistema de calidad y/o una rendición de cuentas, que nos abra los ojos para ver en qué se puede mejorar....
Investigar sobre la acción y dar claves de entrenamiento educativo a los formadores.
Los asesores tenemos tarea pendiente en este campo. Creo que podemos apoyar de manera significativa al profesorado y servir de puente entre los distintos contextos educativos; familia, entorno, actividades no formales del alumnado, etc.









































