El artículo es muy interesante y tiene puntos que deberíamos trabajar diariamente en los contextos educativos...pero destaco algunos puntos importantes.
Primeramente recordar la labor del profesor o profesora como investigador/a, para crear cambios y transformaciones, pero parece ser que aún no se lleva a cabo en los contextos educativos.
Le evaluación está en constante relación con la investigación. Aquí el asesor o la asesora tiene un papel fundamental dado que tiene en sus manos la promoción, difusión...del conocimiento pedagógico que orientará la acción de los profesores y el desarrollo de los Centros,... hacia la innovación educativa.
La evaluación es un proceso importante dentro del sistema educativo, y va tomando poder y relevancia.
En el artículo podemos ir viendo una evolución de la evaluación de manera cronológica a lo lardo de la historia. Me asombra ver que eran técnicas utilizadas ya en 1910, a través de instrumentos de medición, pero sin información sobre cómo se programaba...Hasta llegar a 1990, donde la evaluación se convierte en metaevaluación...evaluandose a sí misma.
Nos podemos preguntar si la evaluación es necesaria, y obviamente, es muy necesaria. Favorece rendición de cuentas, aprendes a través de la experiencia, genera conocimiento...
La evaluación se convierte en sí misma en motivo de aprendizaje...ya que genera conocimiento sobre lo que se está evaluación y a través de la investigación para solucionar los problemas de los que se tenga conocimiento, se planificará una estrategía determinada. Todo esto se desarrolla de forma más extensa en el artículo.
La toma de decisiones es crucial. Saber qué se evalúa y qué alternativa debe proponerse requiere un trabajo extra.
Podemos evaluarlo todo...desde los juicios de valor que se hacen, hasta el costo, el diseño, la finalidad, la decisión tomada...
¿Qué implicación tiene la evaluación y con qué características contamos?
- La recogida de información.
- La formulación de juicios de valor. Importante leer a De Miguel, porque de aquí podemos encontrarnos con mucha información relevante. Es muy difícil que el evaluador conserve la independencia en los criterios a utilizar. Por eso es bueno describir qué criterios se van a seguir previamente.
- La toma de decisiones
Luego están los contextos educativos, lo que rodea a la evaluación...esos ámbitos y experiencias donde podemos encontrar estudios y podemos proyectar la práctica educativa.
La evaluación de sistemas y Centros, como algo viable, desde enfoques reflexivos y como venimos diciendo, cargados de investigación sobre la acción.
Una evaluación sobre el profesorado, que vemos realmente importante. Es todo un reto, como dice el artículo. Se destacan dos orientaciones: de resultado y de mejora.
La evaluación al alumno/a. En concreto a su aprendizaje y rendimiento académico...(esto dice el artículo), pero creo que el asesor, tiene que cuidar más el viaje, que el éxito escolar. Tal vez lo primero precede a lo segundo...Lo de los informes PISA, no son pruebas concluyentes para poder asegurar que un alumno/a ha construido aprendizajes o no. Seguro que hay mucho que aprender, y también distintos modos de enseñar...tal vez, en lo segundo es donde es donde más hincapié hay que poner.
En las etapas del proceso de evaluación: hay una ordenación cronológica de las fases para evaluar.
Habrá una secuencia del propio programa a evaluar, con los factores que valoran...
La innovación educativa será lo que impregne la evaluación, especialmente cuando se tenga que tener en cuenta las mejoras y las reformas. Quizá necesitamos un cambio...pero los cambios no se producen por si solos,...mientras pensamos si somos o no agentes de cambio donde la innovación, tiene un sentido predominante, nos quedaremos ordenando el funcionamiento interno, sin buscar alternativas creativas a las situaciones difíciles. La innovación y la creatividad van de la mano, de algún modo son la puerta a las respuestas de que los acontecimientos pueden ser distintos.
Se dice que la innovación no son modificaciones en la enseñanza, ni optar por trabajar con otras alternativas bibliográficas...pero sí lo es tratar la educación como algo nuevo...la búsqueda de ideas nuevas, que induzcan al cambio y a la transformación de la educación...y que los resultados tengan un motivo.
La innovación tiene como característica que aporta algo diferente a la realidad, y además aportará un cambio en la planificación. Será evaluada para verificar los cambios acontecidos. Para que la innovación sea garantía de éxito, tendremos que ver si es viable y se mantiene en el tiempo. Posee un esfuerzo intencional por parte de quienes quieren llevar a cabo el proceso de innovación.
Pero...¿para qué innovar? Para mejorar, para crear nuevas expectativas, sueños, ideales. Innovar a partir de la investigación y la evaluación...ofrecer alternativas que den ilusión a los docentes, que incluso sean protagonistas de esa innovación que implique al sistema y contexto educativo.
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Necesitamos investigar, a pesar de los riesgos... puede que haciéndolo demos más sabor a la vida. |
Si no investigamos, no podremos llegar a conclusiones reales, que nos hagan transformar un sistema educativo en decadencia. Quizá la LOMCE nos impida volar como querríamos, pero habrá que buscar los entresijos de la ley, para avanzar por otros caminos. Demostrar que la educación sigue una vía lejana a la prediseñada por las organizaciones políticas...que se mueve por intereses que obtienen resultados reales, donde los menores pueden soñar y pensar que la escuela puede ser un lugar donde crecer y avanzar después en el mundo laboral...¿qué mundo laboral queremos? ¿Qué necesidades tiene la sociedad?
Hay una pregunta reflexiva que nos hacíamos en las notas de apunte y que tiene que ver en este contexto:
¿Cual es la función del asesor/a? ¿Con qué dificultades se encuentra para dinamizar tales procesos? ¿Qué conocimientos tenemos de tales procesos? ¿Qué estrategias creemos que son adecuadas?
Está claro que necesitamos un cambios educativos...y que la figura de los asesores necesita ser más visible y no quedarse anclada en el sistema, y a lo que conlleva. Para ello necesitamos hacer un poco todo lo que he ido nombrando anteriormente: esa recogida de datos, la investigación sobre la acción, la eficacia en la mejora,...y ver si es posible innovar. Evaluar lo que hemos visto, y como dice Scriven (1967), siguiendo una evaluación formativa basada en las interacciones, en las acciones educativas (sobre alumnos-trabajo escolar, profesores-planificación,...). Y una evaluación de resultados...con los logros que estos conllevan.

En los apuntes y en el artículo, coincidimos en que el asesor buscará herramientas necearias para fomentar la ilusión en el formado/a. Para ello buscará aquellas alternativas de formación que motiven a los docentes a una búsqueda educativa más centrada en el aprendizaje significativo, que evalúe procesos, que genere cambios...y en la que ambas partes disfruten con el proceso.
La LOE transmite muy bien lo que quiere decir...“el fomento y la promoción de la investigación, la experimentación y la
innovación educativa” y “la evaluación del conjunto del sistema educativo, tanto de su programación y organización y en los procesos de enseñanza y aprendizaje como en sus resultados”.
El asesor como promotor de cambio, será quien gestione, quien oriente, quien guíe tanto a docentes, familias, como alumnado...una de las cuestiones que necesitan más trabajo es la implicación del contexto educativo, del entorno que rodea al alumno/a. Si trabajamos por proyectos, ésto puede ser más fácil. A través de diversas actividades las familias acuden a ver qué es lo que hacen sus hijos e hijas en las escuelas, pero...¿hay implicación en la toma de decisiones? ¿Se les da permiso para encontrar momentos de intercambio, puedan hablar con libertad lo que realmente desean o esperan de la escuela?
¿No habría que trabajar también con las familias qué es lo que esperan que la escuela cubra para trabajar desde la realidad? Así la evaluación, los criterios, los objetivos estarán basados en necesidades reales, y la escuela no será un lugar donde los sueños no son posibles.
La asesoría en los procesos de formación permanente, me parece fundamental. La LOE es la única ley que habla abiertamente de esa educación permanente. Seguimos necesitando formación...a pesar de que el tiempo pase. A veces la podemos buscar en los libros, pero no siempre la educación permanente ha de ser autodidacta. También podemos encontrarnos y disfrutar de una educación que active los procesos de reflexión-acción-reflexión. Es una educación que adaptará al curriculum y a las necesidades de los contextos educativos.
En este aspecto de educación permanente, no hay que olvidar un trabajo importante de planificación.
Las estrategías y conocimientos que aportaremos como agentes de cambio, será ofrecer un proceso de evaluación que dé resultados. Desde la evaluación tenemos la oportunidad de aprender más, de conocer la realidad de un modo diferente y mejorar los procesos de docente y el alumno/a. Tal vez, y a pesar de que muchos profesores ya lo hacen en sus tutorías, los asesores/as podríamos acercarnos a la "investigación-acción", que se realiza en el aula. Quizá, seguramente, aportaremos una visión distinta a la que pueda tener el docente.
¿Qué dificultades nos podemos encontrar para dinamizar? A veces me lo he preguntado, y he podido comprobar, que a pesar de que hay docentes abiertos a cambios y a trabajar investigando...y con procesos de evaluación-reflexión e innovación, veo que hay muchas personas que no desean cambiar, ni que se cambie el sistema. Esto no ayuda a la hora de dinamizar y poner en práctica otras planificaciones, otros programas que integren proyectos de innovación. También, en ocasiones, las propias familias siguen pensando que es necesaria una educación sistemática...basada en obtener resultados académicos...a pesar de que hoy en día, vemos que no son lo más importante para que una persona obtenga un puesto laboral.
Voltaire, hablaba que ante las situaciones de opresión la mayor libertad es la pluma...si tenemos la libertad de expresión podemos conseguir las demás libertades.