sábado, 4 de enero de 2014

Urgencias del profesorado de secundaria

Retos del profesor de Secundaria hoy.

Sin ilusión no hay buen trabajo docente. Pienso que la ilusión es el motor del mundo, hace que nos propongamos metas alcanzables.

Muchas veces, leyendo el artículo, caigo en la cuenta en lo solos que a veces trabajamos. No somos conscientes de ser más integradores a la hora de programar, o tener más en cuenta la colaboración con otros equipos...e incluso incluir lo social y educativo.
¿Estamos solos o es que no nos sentimos con fuerzas para invitar a más profesionales? Tengo a amigos/as y familiares que trabajan en secundaria y mayoritariamente hay un "discurso negativo" (como se dice en el artículo) acerca de la situación. Pero también se da el caso de escuchar el relato optimista y más cercano a la realidad que induce a trabajar por unos alumnos/as, que no son los "rediseñados" en nuestra mente...

Claramente hay desmotivación. Tampoco se ponen medios para dejar de "autocompadecerse", dejando que "otros" asuman lo que desde aquí no podemos hacer. Como decía Helen Keller, siempre hay algo que podemos hacer aunque las situaciones se brinden difíciles. No podemos esperar a que mejoren los tiempos para cambiar realidades.

Para otra asignatura tuve que leer el "portafolio de un profesor de lengua extranjera", fue de lo más estimulante su lectura, dado que me dio la oportunidad de aprender y disfrutar de lo que realmente no cambiamos...
La frase del principio lo dice todo...la ilusión. Un docente implicado, con ganas de trabajar, que canaliza y reflexiona e inviesga en la acción sobre el trabajo que hace, difícilmente y a pesar de las trabas administrativas y burocráticas, no tendrá éxito con su grupo. Cuando digo éxito, me refiero a la capacidad de enseñar y aprender mutuamente. Dar espacio a los alumnos/as a que investiguen y sean ellos realmente los protagonistas y no los docentes...a quienes se les debe respeto.

Como dices en el artículo..."preparar la mirada" para crear pensamientos sólidos.

Por otro lado, no damos sentido a la tarea que realizamos, y le damos un espacio en la línea temporal...no somos conscientes de que lo que hacemos transforma, o puede llegar a hacerlo. Esto me recuerda mucho a la resiliencia.

En mi campo de trabajo, hablamos mucho de ello, porque es creer que uno/a puede recuperarse del trauma, simplemente por haber tenido en tu vida a una persona de quien te has fijado y has cambiado el rumbo de tu existencia. Creer que la resiliencia es posible, abre campo a verificar que de los traumas uno/a se puede recuperar.

Boris Cyrulnik, ha escrito varios libros sobre esto. En "Los patitos feos" o en "El murmullo de los fantasmas", podemos ver muchos casos de resiliencia.
Enlazo esto, porque creo que es similar a lo que les pasa a los docentes de secundaria. Han perdido la esperanza.

Si creemos que el cambio y la transformación es posible, pero quizá no visible...es decir, no lo veremos nosotros,...seremos capaces de emprender nuevos retos...de querer que esa educación permanente (que creo que se debería de hablar de ella, porque no siempre es cualitativamente significativa para los docentes), tenga más valor. Crear entornos y medios para que el profesorado se sienta parte integrante de la vida del alumno, y no como alguien ajeno,...
Crear espacios de innovación, donde la comunicación fluya por ambas partes...disfrutando del aprendizaje.

Me ha gustado mucho leer la frase de Terry Wrigley (2007), "mejorar una escuela es un viaje de esperanza basado en creencias y valores compartidos y con un compromiso real".

Hay que seguir soñando para creer que la transformación es posible. Si no cuidamos a los docentes, sí estos no se sientes queridos, animados y con con confianza, no asumirán nuevos retos, aprendizajes, no harán autocrítica, evaluación significativa...no buscarán caminos de encuentro entre alumnos y docentes...se olvidarán que eran los guías de aquéllos...que ellos son lo que queremos del mañana...y sus sueños son parte de los nuestros...
Quizá nos complicamos mucho, y en lo sencillo es donde está clave...


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